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30 años del temblor, ¿qué pasó en Ciudad Satélite?

En 1985 tenía 7 años, vivía en colina de las nieves 74 en Boulevares. El día empezó normal, mis padres me levantaron para ir al colegio; asistía al Colegio Mayapan en la Colonia Lindavista.

El temblor nos agarró (a mi madre, mi hermana y a mí) en Echegaray, llegando a Calzada las Armas, en el momento se sintió fuerte, sin embargo no nos percatamos de la seriedad hasta que en el trayecto por las diferentes estaciones de radio empezaron a dar reportes de lo sucedido.

Al llegar al área de hospitales sobre Av. Instituto Politécnico Nacional nos dimos cuenta que era muy grave lo sucedido, pues el movimiento de los servicios de emergencia estaba desbordado.

Cuando llegamos a la zona escolar, varias casas y edificios como Sears de Av. Montevideo estaban en ruinas; en el Colegio, por seguridad, nos regresaron a nuestros hogares y tuvimos un mes de vacaciones.

Lo importante para mi vino después, mis padres (Familia Zamora Bernal) junto con mis vecinos (Familia Galarraga Palacio) habían crecido y disfrutado del centro de la ciudad (más que nosotros sus hijos que crecimos casi sin salir de Ciudad Satélite), sabían que lo sucedido era una catástrofe, que muchos amigos, conocidos y recuerdos habían desaparecido y necesitaban ayudar de alguna forma, poner un granito de arena para que fuera más llevadera la pena que a tantas familias tocó el temblor.

Por está razón las dos familias se organizaron (como muchas otras más) y todos los días durante un mes íbamos muy temprano a Gigante Lomas Verdes a comprar 200 piezas de bolillos y garrafas de agua. En nuestra cocina preparábamos tortas con frijoles, arroz, aguacate, pollo y agua de limón, naranja y algunas ollas de café y pan, las cuales íbamos a entregar al centro de la ciudad a toda aquella gente que trabajaba en labores de rescate o a cualquiera que tuviera hambre o sed.

En lo personal estos sucesos me enseñaron a ser solidario, a preocuparme y ocuparme por aquellos que lo necesitan, que en momentos de desgracia ajenos a nuestro control lo único que reconforta es tener a alguien de quien recibir apoyo, ya sea material o emocional.

Autor: Gad Ithamar Zamora Bernal

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Han pasado 30 años y este hecho dejó una cicatriz en la ciudad de México. Gran parte del centro, colonia Roma y alrededores sufrieron el mayor daño. Por la tardía respuesta del gobierno mexicano, la población se unió para apoyar en los rescates.

Las muertes, los daños y las repercusiones jamás fueron cifras precisas, pero de lo que sí estamos seguros es que ya estamos preparados para algo similar.

El grupo Topos, Protección Civil, la implementación de una alerta sísmica, entre otras consecuencias ya son una realidad. Lamentablemente nos tuvo que ocurrir para abrir los ojos ante muchas situaciones en el país, sobretodo en el ámbito político, las normas de construcción y la cultura de prevención y protección ante este tipo de casos.

Sabemos que la zona de Ciudad Satélite no sufrió daños físicos, pero sí se sintió el movimiento. Muchas familias realizaban su vida en el Distrito Federal: acudían a trabajar, estudiar e incluso tenían muchos familiares y amigos que vivían en las zonas más afectadas.

Le preguntamos por Twitter a vecinos de Ciudad Satélite su testimonio. Algunos todavía no nacían, muchos eran niños y gente de mayor edad se enteró mucho después (no había tecnología para una inmediatez de información).

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Recuerdo estar listo para irme a la escuela, estaba jugando canicas boca abajo, solo vi como se fueron chuecas y el suelo se hacia como ondas. No fuimos a la escuela por varios días, a lo lejos escuchaba las noticias donde hablaban de un terremoto que había sacudido a la Ciudad de México.

Gabriel Rosas

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Nacer, crecer, reproducirme y morir

4 Comentarios en 30 años del temblor, ¿qué pasó en Ciudad Satélite?

  1. Aquel terremoto de septiembre de 1985 no se sintió nada tampoco por la zona alta de Coacalco, el de la noche del 20 de septiembre si acaso se podía percibir muy pero muy ligero casi nulo movimiento de los focos de las lámparas, esto gracias a la dureza de su suelo.

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  2. José Luis Cruz // 19 septiembre, 2015 en 23:42 // Responder

    En cd. Brisa no se sintió nada

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  3. Yo vivía en el D.F y recuerdo como se movían las puertas del clóset y duramos como una semana sin luz, escuchábamos las noticias en un radio de scooby doo de pilas cuadradas. El único medio de comunicación era el telégrafo.

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