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Diario sateluco: mi adolescencia en los 90

Hoy más que recomendar los esquites que nadie conoce y presumirles las hamburguesas que sólo a mi me gustan, quiero chavoruquear un rato.

Chavoruco: el eterno Peter Pan osea un treintón con actitud.

Una de las características de chavoruquear es hablar de glorias pasadas. Obvio. Mentiroso aquel contemporáneo a mi persona que diga lo contrario, que evite hablar de esas fiestas, amigas, viajes que vivieron durante sus 20s y donde rockearon como si no existiera un mañana.

Pláticas y situaciones así me remiten a recordar el Satélite que viví en esos años, lo que significaba salir de noche y fiestear hasta que el cuerpo perdiera cordura y pidiera sensatez.

Me podría ir hasta la prepa allá por el glorioso 1998. Satélite era otra cosa ¿qué era eso que llaman inseguridad? Caminar a las 4 de la mañana por Fuentes de Satélite hasta llegar a los tacos con previa escala en el “Seven” por una caguama, un Bacardi o un Sauza Zas ¿Alguien recuerda ésta maravilla o sólo yo compraba la caja cada que podía?noventa

Terminada la cena, caminata de regreso a la fiesta ¿qué era eso que llaman “Condechi”?

La noche tenía 2 opciones principales: las renombradas Fiestas Satelucas o lanzarte a alguno de los barecitos en la zona comercial, llámese Barril, los Tarros, la Cama Bar, el Cantabar o irte a lo top para antrear como el todopoderoso ordena: La Boom. Barra libre, buena música, fiesta desde que pisas el lugar con duración hasta altas horas de la madrugada ¿se puede pedir algo mejor?

Pensar en ir a Coyoacán, Polanco o la naciente Condesa era hacer media hora de camino cruzando el Mordor de la zona industrial de Naucalpan – Lomas de Sotelo hasta encontrar la zona prometida. Además el regreso después de las 3 de la mañana, bien servidos y cantando a todo volumen entre patrullas siempre atentas a este tipo de situaciones. No, gracias.

Recuerdo varias ocasiones sobre periférico “es que siempre estamos viviendo de noche, siempre tomando cosas viajando en coche…” cuando la vida te parece infinita, eres inmortal. 

Insisto, Satélite era otra cosa. Siempre ha sido increíble, es único, pero aquellos años salir por la noche significaba vivir (en lo personal) una de las mejores etapas en la vida nocturna de la zona. La seguridad pública hacía honor a su definición, las barras libres iban de la mano para antrear, las fiestas en residencias satelucas eran sinónimo de vaso rojo, música fresa, ligue, risas, debraye hasta la mañana siguiente, sin el temor de la hora y el lugar.fiestas noventa

La vida está hecha de recuerdos y por detalles se hace un todo. Un todo que se llama vida. Así funciona el círculo de la felicidad, al menos en la mía.

Escribo éste texto y me vienen a la mente anécdotas de todo tipo que crean mi sonrisa de martes. Compartiré mucho en publicaciones futuras. ¿Recuerdan “El Cerrito” en la Concordia? En mi memoria están presentes mañanas con amigos, unas caguamas, sentarnos en un espacio que había entre 3 árboles y platicar largo rato mientras disfrutábamos el sol y esperábamos a que dieran las 2 de la tarde para caminar hasta el Cristóbal. Así es la vida, momentos y recuerdos.

Chavorucos Satelucos y Satelucas ¿qué recuerdan que vivan aún y quieran compartir?

Thundercats Ho!


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