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De cómo aprendí a vivir en Satélite

Debo confesar que yo era de las primeras que bromeaban sobre Ciudad  Satélite. Que si es provincia,  que si tienes que cambiar tus pesos por varos,  que si necesitas visa y pasaporte paseando en el Toreo ¡ah! y claro Satélite como la capital internacional del tuneo de autos.

Pero más pronto cae un hablador que un cojo y heme aquí,  varios años después escribiendo sobre mi vida sateluca.

Tengo cinco años viviendo  en estos rumbos,  antes siempre viví en el sur-centro de la ciudad y no tenía mucho a qué venir al norte, así que muchas de las cosas que para los satelucos naturales les resultan emblématicas, como las Hamburgesas de Fuentes o el Naucalli, en mi mapa simplemente no figuraban.

Es increíble que el Distrito Federal y su área Metropolitana sea tan grande que a veces parece  que de hecho vivimos en ciudades diferentes circunscritas en una gran mole urbana.

Mi esposo sí es sateluco,  y cuando nos casamos, por la ubicación del trabajo  nos quedaba  bien vivir por esta zona.

¿A qué te vas tan lejos? Me preguntaron como si me estuviera cambiando de planeta y no de colonia.  O ¿por qué vives hasta allá? como si viviera en el Polo Norte. ¿No haces mil horas a tu casa? Pues a veces sí, a todos nos pasa en esta ciudad. Y es que la distancia no es tanta, pero la amenaza de horas atorado en Periferico Norte resulta aterradora.

Satélite

Al principio me costó aprenderme la zona, y  sí, me sentía como si me hubiera ido a otra ciudad;  por supuesto acabé norteadísima dando vueltas por los circuitos porque según yo la calle  seguro es paralela al Periférico.

Pronto aprendí que banco, restaurante, zapatero, cerrajero o cualquier otra cosa que pudiera necesitar la encontraba en la Zona Azul (o en su defecto en la Zona Rosa del otro lado del peri).

Que las niñas de la Maddox tienen fama de fresas, que hay muchos autos clásicos circulando, que el Periférico lo cierran y es fatal, que el día del SuperBowl, no ves ni un alma en las calles, que el Ecos es el periódico del barrio, que puedo conseguir o mandar reparar al Bazar de Lomas Verdes, que todo buen sateluco alguna vez pasa por la sala de urgencias del San José.

¡UY! Los Latosos ¡qué ricos taquitos! Y que cuando vienes en el Peri, cansado y harto y ves las Torres enfrente de ti, dices “ya llegué a casa”.

Texto: Avril Ortiz A.

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4 Comentarios en De cómo aprendí a vivir en Satélite

  1. gloria e. gonzalez // 14 marzo, 2015 en 14:29 // Responder

    Tengo de vivir en Satélite desde 1964 y les aseguro que fue la mejor opción que mis padres pudiera hacer, era la época más bonita todos los muchachos nos conocíamos íbamos a tomar café a Sumesa donde estás hora Cotsco, existía una pista de gocars y como olvidar los famosos tacos de la bici que se ponía un señor a vender en una bicicleta y un anafre los famosos tacos, que ahora siguen vigentes, o que tiempos aquellos donde se efectuaban ralllies con todos los muchachos de esas épocas, eso era la tranquilidad de que nuestros hijos y hermanos salieran a jugar bote pateado o con la avalancha en Geográfos donde estaba el famoso hoyo en donde regresaban todos llenos de lodo y tierra, esos si eran tiempos tranquilos y hermosos sin tanta delincuencia y sin que las calles parezcan cacarisos, pero bueno vivo tranquila y contenta desde esa época hermosa, saludos

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  2. Verónica Avila // 14 marzo, 2015 en 04:58 // Responder

    P.D. En el D.F. Decimos que el amor termina en Polanco, falso, yo tengo grandes amores en Satélite

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  3. Luis Labastida // 13 marzo, 2015 en 19:43 // Responder

    Excelente aportación, yo soy el marido satelúco del artículo y la verdad es un gusto vivir aquí a pesar de los males que pueda representar. El conocer a mi esposa y vivir en satélite son las mejores cosas que me pudieron haber pasado.

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    • Verónica Avila // 14 marzo, 2015 en 04:54 // Responder

      Soy de sur de la ciudad e ir a Satélite es una experiencia, sin embargo hay que aceptar que quien vive “hasta allá” parecen muy felices, nunca digas nunca, quien sabe si alguna vez vivas en Satélite, no entiendo las calles, tiene su encanto y cuando era niña en el anuncio aparecía un extraterrestre, pero no lo hay eso es muy triste

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